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NOTICIAS
FEBRERO
2012 |
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Andrea del Carmen Morales Pérez, de la Secretaría de la Mujer de la CST "José Benito Escobar" *** "Soy chinandegana,
pero me siento más viejana", dice la sindicalista Toda una vida en la organización de las mujeres Por EDGARD BARBERENA S. (A encargo de la Página
Web de la Vicepresidencia de la República) (3 de Febrero) - Su
compañero de vida la reclutó para luchar contra la dictadura
somocista, en 1978 tuvo que huir a Honduras para evitar que la Guardia
Nacional la asesinara, fue miembro del Ejército Popular Sandinista
y ahora lleva acumulados más de 30 años de trabajar en tareas
organizativas de las mujeres. Nos referimos a Andrea del
Carmen Morales Pérez, una mujer comprometida con la causa de los
pobres y en especial en la de las mujeres y quien tiene a su cargo la
Secretaría de la Mujer de la Central Sandinista de los Trabajadores
(CST), "José Benito Escobar". La legendaria Gladys Báez,
ahora Segunda Vicepresidente de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional
incidió mucho en la vida personal de nuestro personaje. Nació en Chinandega,
sus padres fueron Cecilia Pérez Oconor, una trabajadora por cuenta
propia y José Morales Silva, un obrero de la construcción.
Vivió muchos años en el municipio de El Viejo debido a responsabilidades
militantes feminista y ahora le da gracias a Dios haberle permitido haber
dejando casi la mitad de su vida en la lucha por la emancipación
de las mujeres. Antes del derrocamiento de
Somoza tuvo que huir con su compañero hacia Honduras y alojarse
en una casa de seguridad en esa nación. Al triunfo de la Revolución
Sandinista en julio de 1979, Andrea estaba de regreso en Nicaragua y laborando
en una hacienda algodonera del occidente del país, ya que el papá
de su compañero era mandador de una hacienda. "Allí me integré
a las milicias populares sandinistas y posteriormente a AMNLAE (Asociación
de Mujeres Nicaragüenses "Luisa Amanda Espinoza") mientras
trabajó en luna hacienda algodonera, ubicada en la conocida "Carretera
de los millonarios". El destino la llevó
a vestir el uniforme del EPS Al inicio de los ochenta
se trasladó a Chinandega para organizar los barrios, en 1981 le
tocó cubrir una cuota de mujeres para participar en el entonces
Ejército Popular Sandinista (EPS). Cuenta que "en la cuota
que tenía que cubrir me hacía falta una compañera
y como no la cumplí me tocó completarla con mi persona"
donde permaneció más de un año. "Visité mi organización
(AMNLAE) donde se quedaron asombradas" porque a ella que le tocó
hacer el reclutamiento, resultó también parte de las mujeres
que pasaron a las filas de las fuerzas armadas. "Yo como militante del
FSLN me fui a cumplir ese reto" en las filas del EPS, aunque después
le entregaron una carta para que solicitara su baja y después la
enviaron a estudiar a Cuba por cuatro meses. Posteriormente comenzó
a estudiar en el "Filemón Rivera" donde primero sacó
su primaria acelerada y después su bachillerato. Ella cuenta que "si
yo no hubiera estado participando en la Revolución en la actualidad
estuviera de cocinera en una hacienda y cargada con una docena de hijos
y a estas alturas del campeonato dice: "lo que he aprendido desde
la Revolución, ni con todo el oro del mundo se puede pagar y por
eso creo que es importante todo ese proceso que viví durante los
años ochenta". "Todo el proceso de
enseñanza que da la revolución es de maestrías, porque
hay muchos compañeros o compañeras que pueden salir de las
universidades, pero no tienen la práctica de la vida que es una
universidad", dice Andrea quien a reglón seguido anotó:
"La revolución nos enseñó tantas cosas y a las
mujeres que todavía estamos en la organización, catalogamos
esas enseñanzas de los ochenta en un baluarte por haber participado
en este proceso y ser parte de la historia". "Yo estoy convencida
que el día que me toque despedirme no de la CST, sino de este mundo,
vamos a dejar un legado histórico para las nuevas generaciones
que es nuestra mayor preocupación y el hecho mismo que el gobierno,
el FSLN esté preocupado por ese relevo de que asuma esta verdadera
historia de la revolución, entonces yo creo que es fundamental",
añadió. ¿Dónde estaba
cuando la derrota electoral del 90? Cuando el FSLN pierde las
elecciones generales en 1990, Andrea estaba de responsable de AMNLAE en
El Viejo, en una casa que la misma organización femenina construyó.
Con la pérdida de las elecciones hubo un reacomodo en el liderazgo,
llevando Andrea a pasar a reforzar el trabajo de las mujeres en la Central
Sandinista de los Trabajadores en Chinandega. En la central obrera comenzó
a trabajar en un diagnóstico "para ver como en la nueva coyuntura
podía la CST fortalecerse, porque estábamos regionalizados
en ese tiempo y pasamos a departamentalizar a las organizaciones en condiciones
bien difíciles porque después que venís de perder
el poder en las elecciones, eso para nosotros fue un golpe muy duro". Después de las elecciones
del 90, la CST pasó a ser una organización independiente,
autónoma desde el punto de vista económico, "proceso
que fue muy fuerte, duro y aquí estamos sobreviviendo". Recuerda que después
que en la CST hubo una fracción por cuestiones organizativas, porque
desde el punto de vista ideológico no ha habido ninguna fracción
"yo me quedé con la CST "José Benito Escobar".
En la central obrera "habíamos
cuatro federaciones y ahora somos alrededor de 17 federaciones, tenemos
más de 30 mil afiliados, un excelente trabajo en la maquila, cada
día nos fortalecemos más y luchamos por un sindicalismo
más horizontal que nos permita articular propuestas, no somos un
sindicalismo impositivo, sino que luchamos por un tripartismo (la empresa
privada, el gobierno y los trabajadores), creemos que el gobierno ha dado
avances significativos", dijo. "Tenemos una Ministra
del Trabajo (Jeannette Chávez) quien tiene esa visión de
tener cosas de consenso, aunque existen leyes que se aplican en función
de las personas, no son absolutas, sin embargo creemos que el trabajo
que venimos realizando ha sido muy efectivo y nos hace falta hacer muchísimas
cosas y eso requiere de un capital humano mayormente articulado y fuerte,
aunque tenemos dirigentes sindicales varones y mujeres que están
aportando en este proceso", dijo. Dijo que en la CST hay dirigentes
sindicales que tienen más de 30 años de trabajar en la organización
de los trabajadores, "sin embargo creo que los procesos que hemos
vivido en las diferentes organizaciones hay sido importantes". "Me siento muy satisfecha
de lo que he hecho (en las labores organizativas) y lo que todavía
tenemos que hacer y veces digo: no sé si voy de entrada o de salida,
pero más bien creo que voy de salida, pero muy preocupada por el
relevo generacional", dijo. "Hemos hecho un diagnóstico
de joven y de género lo que están dando las pautas de lo
que requiere esta organización para el futuro. Creo que si apuntamos
hacia eso, vamos a tener una organización para rato", dijo
Andrea quien todavía vive con el compañero que la reclutó
en la lucha antisomocista. Tiene tres hijos y un
adoptado La sindicalista tiene tres
hijos y un cuarto adoptado. Su hijo mayor tiene 36 años de edad.
Le sigue su hija mujer de 33 años de edad, una de 26 años
y el menor con 20 años de edad. Durante la entrevista recordó
las etapas más difíciles que vivió cuando sus hijos
estaban pequeños y ella como su compañero de vida estaba
atendiendo tareas revolucionarias durante la década de los ochenta
"ya que en esos tiempos primero era la revolución". Andrea salía de su
casa a las 6 de la mañana y podía regresar a las 10 ó
12 de la noche y al rato podía hacerle frente a un "plan de
aviso", pero en "esos tiempos existía una gran solidaridad,
siempre habían vecinos o compañeras que te ayudaban en esas
tareas de ver a los hijos". Andrea tiene una amiga que
fue solidaria con ella durante los años ochenta a la que incluso
sus hijos le dicen tía. "Esa gente se encargaba de ver a nuestros
hijos" y a manera de ejemplo dijo que su hija menor que tiene 26
años de edad en el mercado de El Viejo la dejaba con las mercaderas
y dormía en los canastos. Esa voluntad solidaria que
existió en los años ochenta se ha perdido, dijo Andrea quien
a reglón seguido dijo que "ahora cuando a veces visitas lugares
y ni siquiera te ofrecen un vaso de agua". "Esa solidaridad
que antes existía a pesar de que teníamos un bloqueo económico
la gente te daba de comer", dijo la sindicalista. "Por eso ahora el gobierno
y el FSLN está tratando de imprimirle a la gente la solidaridad,
porque debemos ser solidarios entre nosotros mismos", dijo Andrea
quien de paso explicó el trabajo que viene haciendo en la CST,
así como la visión de género que "le aplicamos
a nuestros estatutos, lo que nos ha permitido que haya una mayor participación
de hombres y mujeres en la discusión ya desconstruir el patrón
machista que se ha mantenido entre nosotros". A la sindicalista en los
años ochenta le tocó en varias ocasiones salir de Chinandega
a las 5 de la mañana hacia Punta Ñata, frontera con El Salvador
donde llegaba a las 2 ó de la tarde en un tractor, pero eso fue
producto a la energía que tenía en sus juventud, por lo
que le recomienda a la juventud de ahora de aprovechar las energías
que tienen sus cuerpos. Estructura nacional de
la CST Recordó que la estructura
nacional de la CST tiene 13 miembros, de los cuales 6 son mujeres y en
"afiliación nosotras andamos por el 33% . En el caso de las
federaciones aglutinadas en la "José Benito Escobar"
hay más del 50% de las mujeres participando en las estructuras
y así en los sindicatos". Andrea también participa
en un Consejo Nacional de Mujeres que tiene la CST "donde discutimos
las mujeres las estrategias de la organización y tenemos una participación
bien activa en los sindicatos, porque desde el convenio colectivo se tiene
que discutir que son los beneficios y demandas para las mujeres trabajadoras". Según el diagnóstico
que la CST acaba de hacer con las mujeres y el sector femenino laboral
"descubrimos que en el sector de las maquilas solamente el 70% de
las mujeres se han hecho el Papanicolau y donde hay un universo de 90
mil trabajadores y trabajadoras, para nosotros el 30% (que no se ha hecho
esos exámenes) es muy alto". Y donde hay afectaciones
para las mujeres como acoso sexual y problemas de discriminación
"allí estamos siempre con las líneas estratégicas
de trabajo de ir eliminando esas situaciones hacia las mujeres",
añadió la dirigente quien no mira noticias de sucesos y
sangre porque a su juicio "esas noticias le envenenan a uno la vida
" Inició una carrera
universitaria en Psicología que no concluyó, hizo un diplomado
en la Universidad Centroamericana (UCA) en Género y Economía,
sueña con la Psicología y "aunque soy sindicalista,
me encanta el tema de la salud ocupacional y lo psicológico". Reside a pocas cuadras de
las instalaciones de la CST en casa propia. Antes siempre alquiló
viviendas cercanas a las central obrera desde los años 90 cuando
se trasladó a vivir a Managua, dice Andrea quien a reglón
seguido dijo: "Soy chinandegana, pero me siento más viejana"
debido a que por muchos años trabajó y vivió en el
municipio de El Viejo y "creo que cuando haga mi retiro espiritual,
lo voy ir hacer a mi pueblo", dijo la dirigente quien confirmó
que el "sindicalismo lo he aprendido a penca". Actualmente Andrea coordina
el Comité Nacional de Mujeres Sindicalistas donde participan mujeres
de todas las tendencias ideológicas y "donde nuestro principal
trabajo es alrededor del tema de las mujeres y por lo consiguiente la
experiencia acumulada por la Central Sandinista de los Trabajadores "José Benito Escobar" se transmite hacia
otras organizaciones sindicales", dijo. |
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