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ENERO 2010
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El Nuevo Diario recoge
opiniones de Don Jaime sobre Decreto Ejecutivo
(12 de enero). "Es presión para negociar", titula en su edición de este martes El Nuevo Diario que resume opiniones del Vice Presidente Morales Carazo, sobre el Decreto Ejecutivo que ratifica en sus cargos a todas las autoridades de los Poderes e instituciones del Estado, a quienes se les venza el período en el futuro inmediato, hasta tanto la Asamblea Nacional no nombre a nuevos funcionarios o ratifique a los actuales. La nota lleva un asterisco que dice: "Aquí no hay sorpresas, sino sorprendidos" y fue escrita por el periodista, Lic. Edgar Barberena. La información precisa: El Vice Presidente de la República, Jaime Morales Carazo declaró ayer que "pareciera que el decreto del Presidente es un elemento de presión para que por la vía de la negociación parlamentaria, la más lógica, razonable y deseable se nombren los cerca de 30 magistrados y funcionarios, cuyos períodos están próximos a vencerse". Morales Carazo atribuye a "la cultura o subcultura política en la que se han dado en corto plazo múltiples muestras de peculiaridades como, acortamientos de períodos presidenciales, protocolo de transición, interpretaciones constitucionales, decretos legislativos, resoluciones judiciales y leyes marcos, al margen o en roce con la Constitución". Sin desestimar los cuestionamientos hechos al decreto y las consecuencias y ruidos que producirá, cree que el propósito que lo motivó es la obligación y responsabilidad que tiene el Presidente en la marcha fluida y normal del Estado y del Gobierno. "No olvidemos que en política la forma es el fondo, y que estamos ya inmersos en un candente año pre electoral", dijo Morales Carazo, y agregó, "aquí no hay sorpresa sino sorprendidos". Oposición y algunos sin moral Respecto a las reacciones (algunos dirigentes) de la oposición, Morales Carazo dijo que era muy lógico "esperarse una reacción de esa naturaleza. El decreto es cuestionable, debatible en su forma, pero en el fondo creo que tiene sustentación en la realidad, porque por mandato constitucional el Presidente de la República no puede permitir que el Estado quede acéfalo y se interrumpa su normal funcionamiento". Dijo que quienes reclamaron (ciertos conocidos políticos) el pasado domingo "no tienen autoridad moral para hacerlo, ya que fueron beneficiados por dudosos fallos del Poder Judicial en cosas (delictivas) de todo conocidos. A continuación la declaración completa de Don Jaime sobre el Decreto Ejecutivo: En mi opinión muy particular es un mensaje premonitorio, que conlleva el acicate,- o "bandería" usando el lenguaje taurino,- para provocar el cumplimiento en tiempo y forma de los nombramientos de magistrados y altos funcionarios de diferentes Poderes del Estado, que por mandato constitucional le corresponden hacer exclusivamente al órgano legislativo de la nación. El Presidente como Jefe de Estado y de Gobierno no puede ser indiferente ante la eventualidad o ante un inminente hecho anunciado o intuido, que, conforme a información que se maneja, podría dejar acéfalos por tiempo indeterminado a varios Poderes del Estado e instituciones fundamentales, mediante una decapitación motivada por maniobras politiqueras desestabilizadoras. De llegar a producirse tal situación se originaría un caos de ingobernabilidad con gravísimas consecuencias para todo el país. Ante supuestos aparentes signos de que podrían estarse fraguando este tipo de acciones, el Presidente lo que hizo es de manera preventiva, advertir y anticipar el anuncio de medidas contempladas en el controversial decreto ejecutivo del 9 de enero/10, señalando que no se trata de una suplantación de funciones propias de la A.N, ya que en el momento en que ésta hiciese los nombramientos correspondientes, que por ley solo a ella le competen, asunto que no está en discusión, no se aplicarían las medidas temporales y excepcionales contempladas en el decreto, o cesarían automáticamente sus efectos, en el remoto caso de que llegaran a entrar en vigencia. Pareciera, pues, que el decreto ejecutivo es un elemento de presión, para que por la vía de la negociación parlamentaria, la más lógica, razonable y deseable se lleguen a convenir los nombramientos de cerca de 30 magistrados y funcionarios, cuyos periodos están próximos a vencerse, y tan sólo en uno o dos casos concretos están recién vencidos. Dada nuestra cultura o subcultura política en la que se han dado en corto plazo múltiples muestras de peculiaridades muy sui generis y nicas, como: acortamientos de periodos presidenciales, protocolo de transición, interpretaciones constitucionales, decretos legislativos, resoluciones judiciales y leyes marcos, con frecuencia todo ello arriba, al margen, en roce o en contra de la Constitución, este nuevo decreto ejecutivo es una perla más de ese rosario o letanías de nuestra democracia. Entonces, sin desestimar
ni subestimar los cuestionamientos de que es objeto el decreto del 9
de enero/10 y las consecuencias y ruidos que producirá, cabe
conjeturar que el propósito que lo motivó, que es la obligación
y responsabilidad de que la marcha del Estado y del Gobierno no se descarrile,
tiene una clara fundamentación, no obstante que la forma no tenga
el mismo merecimiento. Finalmente no olvidemos que en política
la forma es el fondo, y que estamos ya inmersos en un candente año
pre electoral en que es posible que se puedan ver otros artilugios de
nuestra mágica política, que normalmente siempre terminan
encontrando sus acomodos, consensos, acuerdos, compromisos, pactos o
"kupia kumis". Finalmente concluimos que aquí no hay
sorpresa sino que sorprendidos. |
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