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ACADEMIA DE
LA POLICÍA NACIONAL
PALABRAS DEL VICEPRESIDENTE, LIC. JAIME MORALES CARAZO AL INAUGURAR
EL CURSO ACADÉMICO 2007
MANAGUA 18/03/07
Es muy honroso y gratificante
estar en esta Academia, con reconocido y muy meritorio nivel universitario,
de nuestra Policía Nacional. Concurro con legítimo
orgullo a este centro de estudios superiores altamente especializado,
que cumple con la nobilísima función de formar a jóvenes
nicaragüenses motivados por el más elevado espíritu
de patriotismo y de servicio.
La Policía Nacional,
al igual que el Ejército de Nicaragua, han sido ejemplares
por su continuo proceso de institucionalización, capacitación
y superación permanente, constituyéndose en sólidos
y emblemáticos baluartes de protección y seguridad
de la vida y bienes de la ciudadanía, al igual que de nuestra
integridad, independencia y soberanía. Ambas instituciones,
surgidas de las mismas raíces populares, con sus áreas,
atribuciones y funciones bien definidas, están, conforme
a la Constitución, sujetas al poder civil emanado de la voluntad
de nuestro pueblo, expresada en elecciones libres y democráticas.
La Policía Nacional,
por su consolidada institucionalización y apego a las leyes,
se ha ganado el respeto, la confianza y simpatía de todos
los nicaragüenses. Yo me sumo, convencido y entusiasta, a ese
sentimiento de reconocimiento público que se acrecenta día
a día, en un entorno sumamente complejo, difícil y,
con frecuencia, confrontativo y controversial, pues camina mano
a mano con las vicisitudes de la vida cotidiana, tantas veces matizada
por una creciente violencia, engendrada en buena parte por el desempleo
y la pobreza. Enemigos implacables y terribles que, junto a las
enormes carencias de educación, salud, alimentación,
vivienda y de otros satisfactores personales y sociales mínimos,
forman el caldo de cultivo en el que proliferan, incontrolables,
el crimen y la delincuencia; los abusos y atropellos; el prebendismo,
las injusticias y las impunidades, estrangulando a la sociedad y
a los más desprotegidos.
Para prevenir, combatir,
neutralizar o erradicar esas manifestaciones o consecuencias, en
gran medida, de la pobreza, que oscurecen nuestro hábitat
y ambiente común, pudiendo nublar gravemente el horizonte
de las expectativas y oportunidades e, incluso, afectar eventualmente
la viabilidad del país, se requieren como condiciones sine
qua non, al menos: Primero: La unidad y reconciliación de
todos los nicaragüenses, dejando atrás odios, venganzas
y rencores; esto nos da paz, estabilidad, seguridad, confianza y
gobernabilidad, que representan factores claves para propiciar el
clima y el flujo de las inversiones privadas, nacionales y extranjeras,
esenciales para generar empleos, ingresos, exportaciones y beneficios
económicos para todos, a ser compartidos con solidaridad
y justicia social.
Simultáneamente
y de impostergable prioridad: la atención de las más
sentidas y urgentes demandas sociales, destacando entre ellas la
Educación y Capacitación, que es lo que precisamente
está haciendo, a un alto nivel, esta magnífica Academia-Universidad,
cubriendo al mismo tiempo campos básicos para el desarrollo
integral de Nicaragua.
Uno de los elementos
más importantes que ofrece nuestro país a sus ciudadanos
y a los inversionistas extranjeros es la seguridad a sus personas
y bienes, al igual que a la propiedad, a los derechos y libertades
cívicas. Esta seguridad, confianza y tranquilidad, que son
tesoros o activos invaluables, no es gratuita ni se da espontáneamente.
Ni por magia, aunque este sea un país mágico! La tenemos,
gracias en gran medida, al papel institucional, y a la preparación,
disciplina, respeto, honestidad y eficiencia de nuestra Policía
Nacional.
Ustedes, jóvenes
estudiantes y próximos oficiales y graduados universitarios,
son una promesa y una luminosa esperanza para el presente y futuro
de Nicaragua. Estoy plenamente seguro que sabrán honrar a
su Alma Mater, que lleva el nombre de un joven matagalpino: Walter
Mendoza Martínez, periodista y dirigente estudiantil, que
ofrendó su vida en la lucha libertaria, muriendo heroicamente
en los albores del triunfo del pueblo nicaragüense en contra
de la dictadura, liderado por el Frente Sandinista de Liberación
Nacional (FSLN).
Al evocar a Matagalpa,
no puedo dejar de mencionar a otro matagalpino, el fundador de la
Policía, hoy Nacional y apartidista, mi querido amigo y figura
emblemática e histórica, el Comandante Tomás
Borge, único sobreviviente de los fundadores del FSLN. Mi
colega diputado durante los últimos pasados cinco años,
y que pronto parte como Embajador al Perú, dejando un gran
vacío temporal entre sus numerosos amigos que aquilatamos
su valía, independientemente de posiciones políticas
o ideológicas.
También mi amistad
con él es otra expresión tangible de la reconciliación
por la que marcha indetenible Nicaragua. Digo esto porque estuvimos
en trincheras opuestas, durante una terrible y dolorosa guerra fratricida,
insertada dentro del contexto de la Guerra Fría, en un mundo
bipolar muy confrontativo, que jamás queremos que vuelva
a repetirse. Por eso acepté la invitación del Comandante
Daniel Ortega para acompañarlo como fórmula presidencial:
porque dejamos atrás las diferencias y compartimos los mismos
objetivos de convivencia pacífica y en armonía, en
unidad y reconciliación, como miembros de una misma gran
familia que aspira al bienestar de todos!
Hace muchos años que participé en el gran proyecto
de acompañar al Padre León Pallais, SJ., (un ilustre
nicaragüense recientemente fallecido), en la fundación
de la Universidad Centroamericana (UCA), habiendo organizado y dirigido
la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas (hoy
Administración de Empresas). Después, hice lo mismo
para la fundación del Instituto Tecnológico de Granada
(INTECNA) e igualmente, para el Instituto Centroamericano de Administración
de Empresas (INCAE).
Menciono estos aspectos
de mi vida porque, aunque fui empresario y banquero, y muchas otras
cosas que jamás hubiera pensado, como ser Contra y ahora
Vice Presidente de la República, nunca me alejé mucho
de la Academia, que es sinónimo de Universidad; ni de los
intelectuales, poetas, pintores, artistas y periodistas. Porque
quien se aleja o divorcia de ellos navega sin brújula en
un proceloso e incierto mar.
Esto explica mi presencia
ante ustedes, no para impartir una "Lección Magistral",
ni mucho menos, sino para venir a decirles estas palabras como amigo
que admira y aprecia en todo su valor la carrera que han escogido
y que desea, para continuar aprendiendo, estar siempre en contacto
con la juventud estudiosa, especialmente con ustedes, que tienen
una vocación tan noble, especial y sacrificada de servir
a su Patria y a su pueblo, que los necesita tanto!
Muchas gracias.
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