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DISCURSOS JUNIO 2007
     
 

Palabras del Vice Presidente,
Lic. Jaime Morales Carazo, en ocasión de la inauguración de la VI Reunión de Secretarios y Ministros de Hacienda de Centroamérica,
Panamá y República Dominicana
Banco Central de Nicaragua
Managua, 4 de junio/07 (*)


Les doy la más cordial y calurosa bienvenida a Nicaragua, siendo portador de un mensaje del Presidente Ortega que ayer inició un periplo intercontinental para estrechar relaciones de amistad, económicas, culturales y promover la inversión con diferentes países amigos de cinco Continentes.

Quiero decirles a los señores ministros, viceministros y altos funcionarios de los gobiernos aquí representados, de Centroamérica, Panamá, República Dominicana y del FMI, que se sientan con absoluta confianza y seguridad. Están en su propia casa.

Nicaragua ha ido pasando, o iniciando, un difícil proceso de reconciliación que propende a encontrar un marco de plena garantía y seguridad para la convivencia armoniosa, pacífica y estable entre todos los nicaragüenses, después de haber dejado, largos años atrás, complejos como tristemente célebres problemas que nos llevaron a confrontaciones bélicas entre hermanos. Eso es, afortunadamente, parte irrepetible del pasado.

Nuestro objetivo superior en este Gobierno es combatir la pobreza que aqueja a grandes sectores mayoritarios de nuestro país, manifestándose en carencias muy dolorosas, terribles, de falta de una adecuada nutrición (alimentos básicos), incluso de agua, en un país con tantos lagos

Asimismo, con deficiencias en salud, en educación. Estamos tratando de paliar y esperamos encontrar soluciones más radicales mediante programas ya puestos en marcha como son el de gratuidad de la educación, la salud y un programa conocido como "Hambre 0".

La educación, para nosotros es un factor fundamental. Creemos que es la mejor inversión. No conocemos ningún país que haya invertido en educación y que haya "quebrado" o sufrido quebrantos económicos en el largo plazo.

Sabemos también que la herramienta más eficaz para combatir este terrible flagelo es la generación de empleo. Es la única herramienta verdaderamente contundente. No es con paliativos temporales de tipo caritativo, altruistas, mesiánicos o de otra naturaleza con los que se resuelven de raíz.

Para la generación de empleo, tenemos, fundamentalmente, que propiciar un clima o entorno de confianza y seguridad para las inversiones nacionales y extranjeras. Ellas son las que van a generar esas fuentes de trabajo y de ingresos que nos beneficien a todos.

No hay otra solución. La pobreza no se erradica mediante decretos; tampoco se puede eliminar tratando de hacer pobres a los ricos. Quisiéramos que los pobres dejen de ser pobres y que haya una mayor equidad.

Ese clima de confianza y de seguridad, tanto a las personas, a sus bienes, como a los derechos, libertades y respeto a los contratos, son piedras angulares en las que queremos fundamentar una nueva política económica, con respeto absoluto a la propiedad privada; con respeto también a todo lo que se refiere a la economía de mercado, con responsabilidad y solidaridad social.

Aunque creo que es oportuno, ante circunstancias angustiosas, atender con ayudas y subsidios las urgentes necesidades de algunos sectores que lo demandan; que lo vienen demandando desde hace muchísimos años, encontrando oídos sordos o apenas migajas que no llegan ni siquiera a mitigar el hambre de un solo día.

El clima de seguridad y de confianza tiene que darse dentro de un marco de salud macroeconómica, estabilidad completa y total en materia de preservar un equilibrio presupuestario, el control de la inflación y la libertad cambiaria.

En esto, entran ustedes, que son los grandes maestros en el arte de las Finanzas Públicas, caminando en un terreno complejo y difícil, algunas veces hasta "minado".

Sin embargo, yo creo que todo este aparato, maquinaria o engranaje hacendario, relacionado con lo presupuestario, tributario, fiscal, financiero y monetario, naturalmente pasan por un tamiz básico que consiste en que las nuevas inversiones sean productivas y solventes.

Y decimos sanas porque nuestro Presidente ha venido señalando tres grandes condiciones o ejes que deben darse para que nosotros las promovamos con entusiasmo y son: que contribuyan al desarrollo social; al mejoramiento laboral; y a la protección de los recursos naturales y del ambiente.

Por primera vez, un Presidente de la República asume ese compromiso, esa responsabilidad, de dar una prioridad al aspecto de la protección ambiental.

Pero, también entre estas condiciones, corresponderá a ustedes, con gran sabiduría y habilidad, encontrar cómo se logra la reconciliación y armonización, además de los factores antes señalados, del crecimiento económico con el desarrollo social; cómo armonizar los legítimos intereses de los empresarios por obtener beneficios y utilidades con las legítimas y urgentes demandas de los sectores populares que han estado sumidos, atávicamente, en niveles de pobreza lamentables que están más allá de la miseria. Este es un problema fundamental.

Pero tampoco podemos nosotros ponernos a buscar esas "fórmulas mágicas", si no tenemos los pies en el suelo. Y digo "mágicas" porque, ¿cómo podemos recetar más impuestos sin distorsionar la generación de la riqueza? ¿Cómo hacer para que las reformas tributarias no afecten las decisiones de inversión, de trabajo o de negocios? Digo que es una "fórmula mágica", extremadamente difícil de diseñar porque encontrará siempre reacciones, contrareacciones y oposiciones

Toda reforma tiene que basarse, en mi opinión, en la confianza y en la transparencia; todo lo contrario a la corrupción. Tiene que basarse en la credibilidad y en la honorabilidad, tanto de los contribuyentes como de los recaudadores. Todos sabemos que uno de los principios básicos en materia fiscal es aquel que se fundamenta en la universalidad, la eficiencia y la equidad, aunados a cambios radicales en la administración presupuestaria o administración de los recursos. Es decir, del gasto público.

Si no se da esa racionalidad, esa coherencia, esa simplicidad, cada quien buscará, lógicamente, como defender sus intereses inmediatos, propiciado la evasión fiscal. Si no se da esa coyuntura, esa situación, pues se hará aplicable o se pondrá en vigencia un viejo dicho popular que dice así: "Unos harán como que pagan y otros, harán como que gobiernan". Un juego de la simulación. Sabemos que ese tipo de juegos conducen a los fracasos y más pobreza.

Estamos embarcados en un proceso de integración, globalización y acercamientos. Observamos que en su apretada Agenda se incluyen puntos sensibles como: La Unión Aduanera (pese a las diferencias y asimetrías que hay entre algunos de nuestros países); el aspecto de la Doble Tributación; el de las Exoneraciones Fiscales (donde seguramente se confrontarán corrientes entre los desarrollistas o promotores que basan todo en base a incentivos y los hacendarios o fiscalistas, quienes, al final del día son "los que tienen que pagar las cuentas".

Hay que buscar ese equilibrio y ese balance. Es la clave para fundamentar el verdadero desarrollo sostenible. También hay otro aspecto que es el sistema o normativa para llegar a establecer los Precios de Transferencia, para proteger los ingresos de nuestros Fiscos de los "sifoneos" de recursos que algunas empresas o grupos trasnacionales hacen con aparente frecuencia.

Son temas todo ellos muy delicados, pero hay que afrontarlos. Yo me voy a atrever, para concluir, permitirme, con todo respeto, dejarles planteadas algunas sugerencias para tratar de ver cómo podemos encontrar mayores recursos para combatir la pobreza.

Creo que en esa búsqueda o encuentro de recursos, independientemente de posiciones o ideologías políticas que pueden darse, dentro de la riqueza de la diversidad, encontraremos siempre con imaginación y creatividad algunos nichos o sectores que no han sido, tal vez, al menos en mi país, suficientemente explorados.

Pero antes, desearía hacer un paréntesis para referirme al hecho de que, con el inevitable proceso de globalización, nos vamos quedando sin Bancos bajo control de nacionales, porque están siendo ya absorbidos. Yo no digo si será bueno o malo. Yo creo que son parte de los imperativos de la globalización, pero tiene que velarse por los sectores que no van a ser atendidos por esos gigantes, debiendo pensar en otras instancias o en entidades complementarias de Banco de Fomento o Desarrollo verdaderamente Nacionales, para atender a esos mercados de pequeños y medianos productores y empresarios de las PYMES que no van a ser objetos o sujetos de crédito.

Mis sugerencias son dos: Tal vez, algunos de los países hermanos, aquí presentes, han tenido en ellas una gran experiencia, como en caso de nuestra vecina hermana Costa Rica, Panamá y la República Dominicana.

Me refiero primero al tema de las revaluaciones o plusvalía de terrenos costeros, en los que se vienen dando o se darán enormes desarrollos turísticos, algunos no son precisamente desarrollos turísticos, sino son evidentes negocios de bienes raíces o simplemente de urbanizaciones, donde se han producido enormes operaciones multimillonarias, con transacciones en las que el Fisco y los Municipios no perciben absolutamente nada, al menos en el caso nuestro, pese a que, conforme a la Ley, son aún terrenos estatales. Cuestión que para seguridad de todos debe ordenarse y definirse en una nueva Ley de Costas; racional, justa y que fomente las inversiones protegiendo debidamente la propiedad y los ingresos fiscales, al igual que los derechos adquiridos en buena y debida forma.

Será necesario encontrar una solución para garantizar y asegurar la propiedad y el desarrollo turístico, pero son temas en los que ni por costos de transferencia de propiedad, ni por impuestos inmobiliarios, ni por impuestos sobre la renta, se están percibiendo ingresos. No debería haber una sola Municipalidad pobre en la vecindad o a lo largo de esas costas tan valiosas.

El Presidente Ortega me informaba, antes de salir, que ya estaban dándose los primeros pasos a través del Instituto de Estudios Territoriales (INETER), para hacer una pequeña y rápida evaluación, en un área de unos 60 a 80 kilómetros a lo largo de la costa y con un ancho de 2 o 3 kilómetros para tener una aproximación más realista de esos valores.

En los países hermanos que mencioné antes, se ha dado esta problemática. Sería excelente poder recibir de ellos inapreciables experiencias, porque el ánimo nuestro es darle seguridad plena y total al inversionista nacional y extranjero, pero en el marco de la equidad tributaria, a efecto de estimular el desarrollo seguro de estos proyectos.

A veces, andamos afanosos en busca de más impuestos sin lograr lo que se pretende, mediante el aumento de impuestos y la reducción de incentivos. Con frecuencia tenemos fuentes muy cercanas que podemos explorar.

El segundo tema es el de esa enorme y cuestionada industria de las apuestas, juegos de azar, casinos y maquinitas, que vienen lucrándose con gran parte de las remesas que vienen a nuestro país. Aquí, insólitamente, quizá por ignorancia o por otros factores no pagan nada o si acaso algo meramente simbólico

Se aduce falsa o sospechosamente, que es difícil cobrar estos impuestos. Yo no estoy en contra del juego, aunque no simpatizo con el. Sin embargo, independientemente de que se puede prestar al lavado de dinero, y a otras actividades dudosas o ilegales, considero que deben pagar lo justo y adecuado.

Creo que un sistema claro y preciso que se ha desarrollado en algunos países, consistente en que paguen sobre las utilidades brutas: es decir sobre la diferencia entre las apuestas y los premios, aplicándose un impuesto del 3 al 10 por ciento. Así es fácil, claro y controlable.

Igualmente que se limiten o regulen el uso de las tarjetas de crédito en este negocio. Sé que su uso es muchísimo más grande que el utilizado en múltiples y grandes comercios. También que se regulen las apuestas electrónicas o de larga distancia, etc. Entonces, tenemos campos y terrenos en donde el Fisco puede tratar de explorar para allegarse nuevos recursos para combatir la pobreza y la inseguridad pública.

No necesariamente marchemos por el trillado camino de sólo ampliar la base tributaria y aumentar las cargas tributarias o eliminar convenientes incentivos.

Espero que esta reunión dé frutos muy positivos para todos nuestros países y que ustedes, que nos honran con su visita, se sientan, como dije al inicio de estas palabras con la seguridad y la confianza de estar en su propia casa.

Muchas gracias.


* (Intervención verbal)