Extractos de
la intervención verbal del
Vice Presidente, Lic. Jaime Morales Carazo,
en ocasión del XV Aniversario de la Fundación "La
Verde Sonrisa"
(Managua, 27 de julio de 2007) (*)
Ahora he tenido que superar un reto: el cómo no aceptar
dirigirles unas palabras, aunque no previstas, ante la invitación
de un gran hermano que admiro y quiero con sinceridad y respeto,
el Comandante Tomás Borge, promotor y padre de esta obra
extraordinaria como es la Fundación La Verde Sonrisa, que
atiende a niños con capacidades diferentes, sin distingo
alguno y gratuitamente.
Por otra parte, quién
me iba a decir, años atrás, que estaría aquí
entre tres Comandantes de la Revolución Sandinista: Tomás
Borge, Bayardo Arce y Lenín Cerna. El Comandante Tomás
Borge, fue el primero que se me acercó para "embarcarme"
en esta aventura que me ha llevado a ser Vice Presidente.
Recuerdo cuando se
me acercaba en la Asamblea Nacional, donde éramos diputados
y teníamos largas pláticas cada vez que había
reunión y él trataba de convencerme para que tomara
este paso; que tomé con toda decisión y plena certeza
en el triunfo, porque nunca dude de él.
¿Quién
me iba a decir hace 19 años aproximadamente allá
en Sapoá, cuando estaba cerca y junto a Lenín Cerna
en trincheras opuestas? Él fue siempre muy solícito
y atento conmigo. Desde entonces hemos conservado esa cordial
relación.
¿Qué
decir de mi querido colega Bayardo Arce, con quien hoy trabajamos
largamente en la tarde? ¿Qué decir del diputado
Edwin Castro y de tantos otros amigos aquí presentes que
con sinceridad les digo hoy "compañeros"?
Aunque la palabra
"compañero" no formaba parte habitual de mi lenguaje.
Pero aprendí que "compañero" es más
que hermano, porque es el hermano que uno mismo escoge, no es
el hermano de la sangre y ustedes me escogieron a mí para
que formase parte de la fórmula presidencial.
Hace años,
el Comandante Tomás Borge me preguntó en varias
ocasiones dónde podría adquirir una corbata roja
y negra, porque él quería comprarse una. Ahora,
cuando nos encontramos, me informó que por fin, había
conseguido una corbata roja y negra, pero que su tan querido hijito
Sebastián se la había mordido y la echó a
perder.
Las corbatas de
color rojo y negro son difíciles de encontrar y yo ando
una puesta, pero ahora al conocer la historia de lo que hizo Sebastián,
me quito esta corbata y se la entrego con mucho gusto a mi querido
amigo el Comandate Borge.
Para finalizar, quiero
saludar a Carlos Mejía Godoy, a quien admiro. Es un verdadero
valor de nuestro país y creo que la Revolución no
se hubiera podido llevar a cabo sin personajes como Carlos Mejía
Godoy y Ernesto Cardenal, entre otros hombres del arte y la cultura.
Recuerdo que cuando
hace muchos años se inauguró el Teatro Nacional
"Rubén Darío", yo había invitado
a un famoso cantante mexicano, Demetrio González y a otros
artistas. Después de la inauguración, ofrecí
una cena a doña Hope Portocarrero de Somoza, que era la
Presidente del Teatro y a mis invitados especiales que habían
venido del extranjero a este evento cultural. En esa cena por
primera vez, Carlos cantó la canción "María
de los Guardias". Yo sólo recuerdo la cara de Somoza
viéndome, creyendo que le habíamos preparado una
"emboscada". ¿Te acordás, Carlos?
No quiero hacer más
larga esta intervención. Sólo les pido que dispensen
mi atrevimiento pero es que hablando de Tomás y de su obra,
es difícil hablar poco.
Muchas gracias.
(*) Trascripción
libre