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"Universidad,
Modernidad y Sector Privado"
Palabras del Vice
Presidente, Lic. Jaime Morales Carazo en la Unan-León
(23 de febrero de 2007)
Acepté, muy
complacido y honrado, la invitación de venir a conversar
a esta ya casi bicentenaria Universidad de León, nuestra
máxima y muy digna Alma Mater y Casa Matriz Nacional de todos
los centros de Estudios Superiores y de Cultura de nuestro país.
Agradezco a mi respetado
y querido amigo, el señor Rector Doctor Rigoberto Sampson,
el honor con que me distingue, gratitud extensiva a los apreciados
miembros de la Junta Directiva, Profesores y queridos estudiantes,
con quienes vengo a dialogar para aprender, con espíritu
y actitud abiertos, muy interesado y muy atento a sus sugerencias,
comentarios y observaciones para que hagamos juntos, dentro de una
praxis efectiva de participación ciudadana, un mejor gobierno
para todos, sin distingos.
Una participación
plural e incluyente donde las ideas, sentimientos, necesidades,
esperanzas, expectativas y aspiraciones que, por muy diversas, idealistas,
utópicas, encontradas o confrontativas que pudieran parecer,
sean tomadas en cuenta con respeto y debatidas con altura, en el
marco de una irrestricta libertad.
Como lo hacían
en los foros, plazas públicas, mercados o tiangues donde
los antiguos griegos fueron tejiendo con la palabra y la retórica,
junto al pueblo, los principios y los valores esenciales del espíritu
de nuestra civilización, de la cultura helenística
y humanista trascendente de la democracia primigenia.
Hace unos pocos días,
al acompañar en Somoto al Rector Sampson, a la inauguración
inédita "en plena calle", del Centro Regional Universitario
de la Unan-León, recordé a los ilustres e imperecederos
maestros atenienses, los clásicos de una antigüedad
cuyas enseñanzas, en muchos aspectos, continúan siempre
actuales y modernas. Se hicieron ellos presentes evocando su memoria,
al estar en tan significativo evento, en el marco de un original
escenario, el de la calle, bajo un ardiente sol, junto al parque
donde deambulaban, junto a los académicos, funcionarios y
ciudadanos de diferente profesiones y actividades, el pueblo humilde
y sencillo.
Dijimos esa mañana,
con emocionada sinceridad al apreciar tan hermosa pluralidad y cercanía,
que "la calle es el hábitat natural de nuestro pueblo,
en donde surgen las verdaderas Universidades y es en donde tienen
que permanecer o regresar, que son del pueblo, es decir, ¡de
la calle!". Creo que compartimos ese pensamiento.
Esta línea está
en plena sintonía con el objetivo fundamental y prioritario
del Gobierno de Reconciliación y Unidad que preside el Comandante
Daniel Ortega, a quien acompaño como Vice Presidente. Dicho
objetivo es el combate frontal y en todos los frentes contra la
pobreza: ¡Nuestro único enemigo!
Estamos conscientes
que las armas más eficaces para librar esa tremenda batalla,
ganándola todos los días, son la educación
y el empleo. Es en donde entra a jugar un papel clave y medular
la Universidad y la Empresa Privada.
Digo esto sin limitarme
a la Educación Superior, por ser ustedes universitarios,
un sector privilegiado y, en consecuencia, con enormes responsabilidades
y compromisos con una sociedad tan empobrecida y abatida, entre
otras "plagas", por el desempleo y las carencias agobiantes
de alimentación, salud, vivienda, transporte, facilidades
de crédito y asistencia técnica al pequeño
y mediano emprendedor y de un vergonzante como trágico analfabetismo.
¡Este último
es la primera barrera que, en materia educativa, hay que demoler
desde sus cimientos! Es inaceptable que esté en niveles cercanos
al 40%, cuando llegó a reducirse al 13% a los inicios del
primer gobierno del FSLN, de julio del 79 a principios del 90. Se
puede haber estado o continuar estando opuestos al FSLN, pero nadie
pede negar ese gran logro popular.
Decía sin limitaciones
a la Educación Superior, sin excluir otros niveles que culminan
con el Bachillerato, ya que el campo de la enseñanza y capacitación
técnica, vocacional, intermedia, de artes y oficios como
de otras nuevas y crecientes especialidades en múltiples
actividades productivas y de servicios, crecientes todos los días
a una velocidad a veces alucinante, producto de las innovaciones
de la ciencia y tecnología, de los imperativos del mercado
y de una indetenible globalización.
En síntesis,
de una modernidad caracterizada por una implacable competitividad.
En otras palabras, solo sobrevive y crece el que produzca o preste
servicios de la máxima calidad a los más bajos costos,
imponiéndose la excelencia y la productividad. Traducido
a un plano profesional y de trabajo, sólo sobrevivirán
y progresarán los que tengan más y mejor educación
y capacitación, dentro de una permanente actualización
y superación.
Este es uno de los
grandes desafíos de las Universidades, obligadas a cambiar
para sobrevivir y contribuir, en forma creciente, al desarrollo
y mejoramiento integral de los niveles de vida y de oportunidades
de sus pueblos. Algunas tendrán que hacer enormes esfuerzos
y profundos replanteamientos con una amplísima visión
de futuro, venciendo resistencias y atavismos, como rompiendo viejos
moldes conceptuales y estereotipos beatificados o satanizados. Saliendo
de sus campus y saltando los gruesos muros de algunos claustros
que, en muchos casos, fueron conventuales.
Entrar a la modernidad
es un nuevo parto, no exento de traumatismos y dolores. Mayores
aún cuando no se está condicionado ni preparado. Pero,
es ley de la vida y de la dinámica del progreso. También,
siendo muy dramáticos, en esta despiadada competencia de
ciencia y tecnología, productividad, información,
Internet y mercados abiertos, prevalece la ley de la selva. Sin
embargo, es igualmente el mundo de las grandes oportunidades.
Este Gobierno no tiene
la menor duda que la educación es la mejor inversión,
sabiendo que ninguna Nación que ha colocado sus mayores recursos
en este objetivo ha fracasado o "quebrado". Todo lo opuesto,
siendo el camino más seguro del desarrollo económico-social,
además de constituir un poderoso medio para lograrlo, es
simultáneamente un fin por si mismo, al acrecentar el autoestima
y el desarrollo humano.
La Universidad, para
alcanzar tan elevados objetivos, no debe guardar distancia del Sector
Empresarial, que es el motor dinámico y creativo en la generación
de empleos ingresos y divisas.
Al igual que la política
y el buen gobierno no pueden distanciarse de la cultura y de las
artes, de la llamada "inteligentzia" y de la Academia,
so pena de navegar sin faro ni rumbo, a la deriva...
Lo mismo puede ocurrir
a las Universidades si no se vinculan estrechamente con el mundo
de las realidades y del pragmatismo, del que invierte y arriesga,
analiza e investiga, desarrolla nuevos productos, sistemas, procesos
y técnicas. Es decir, con la Empresa Privada pequeña,
mediana y grande que, al final del día, es con quien trabajarán,
la gran mayoría de los egresados, llegando muchos de ellos
a crear con el tiempo sus propias empresas. A todas estas actividades
productivas, de servicios y de negocios, el gobierno contempla proporcionales
amplia asistencia técnica, de comercialización y financiera.
Nos preguntamos: ¿Están
las Universidades formando los profesionales que demanda el desarrollo
actual y futuro, dando respuestas a necesidades reales de la sociedad
y del sector empresarial?
Según información
de la CNU, actualmente hay 48 Universidades y Centros de Técnica
Superior establecidos legalmente, siendo 10 miembros de la CNU y
37 que no lo son. De este total, 36 están en Managua, representando
el 75%. En su conjunto, tienen casi 76,000 estudiantes, de los que
4.5% es de postgrado. En estos Centros se imparten 349 Carreras
Universitarias, con un cuerpo docente de 2,300 miembros, lo que
representa 33 estudiantes por profesor, con un universo de graduados
de 7,270, es decir muy cerca del 10%.
Cabe finalmente la
pregunta: ¿Cuántas de estas múltiples Carreras
han sido planeadas con las diversas Cámaras Empresariales
y cuántas son de las áreas de ciencias, ingenieras,
químicas, agropecuarias, forestales, pesqueras y de acuicultura,
de minería, electrónicas, de sistemas, electromecánicas,
físicas, de matemáticas, y otras que no sean las clásicas
de Derecho, Medicina, Farmacia, de diversas Administraciones o que
estén de "moda"?
Quizá sea buen
tiempo de hacer un alto en el camino y que nuestras Universidades
hagan su autoanálisis, a fin de plantearse su propia "reingeniería"
para insertarse sin perder sus raíces humanistas y sociales
en este novedoso y cambiante mundo de la globalización, la
competitividad, modernidad y de los que unos llaman hasta de la
"posthistoria".
Tengan ustedes certeza
que este es el mejor tiempo, dando inicio a los cambios juntos a
este nuevo Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional,
cuyo Presidente, el Comandanta Daniel Ortega, comprende la misión
y compromiso solidario de ustedes con el pueblo Nicaragüense;
que valora y aprecia en toda su dimensión la inmensa contribución
de todas la Universidades, asegurándoles su pleno apoyo y
estimulando su esfuerzos de cambio, superación y excelencia.
Muchas gracias.
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