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Nuevo Código, la familia como núcleo de la sociedad

22 de Abril de 2015

Por Lianet Arias Sosa

 

El Código de Familia vigente en Nicaragua concibe a ese grupo de personas como núcleo de la sociedad y desarrolla con ello, en opinión de expertos, preceptos establecidos en la Constitución y la política pública del Estado.

 

La normativa, que entró en vigor hace pocos días, compila, organiza, ordena, sistematiza de forma coherente y armoniza todas las legislaciones en esta materia que se encontraban dispersas en la nación centroamericana.

 

Para el vicepresidente de la Comisión de Asuntos de la Mujer, Juventud, Niñez y Familia de la Asamblea Nacional, Carlos Emilio López, se trata de una de las grandes fortalezas del Código, aprobado en junio de 2014.

 

No teníamos Código de Familia, sino leyes, pero estas fueron sancionadas en años y contextos distintos, con conceptualizaciones contradictorias e instituciones que llevaban tales asuntos de modos diferentes, explica el diputado en diálogo con Prensa Latina.

 

Entre dichos instrumentos jurídicos se encontraban las leyes de adopción, alimentos, de relaciones madre-padre-hijo, de responsabilidad materna y paterna, y de disolución del vínculo matrimonial por una de las partes.

 

La nueva normativa, señala López, toma esos textos, los junta en uno solo y elimina las contradicciones, porque establece principios, conceptos, instituciones y un procedimiento administrativo y judicial únicos, además de una filosofía uniforme.

 

El Código deroga esas leyes, pero asume todo lo positivo de estas y las organiza de forma coherente, apunta.

 

Hasta el momento, existían incluso muchos temas en este ámbito que no se encontraban regulados, entre ellos la unión de hecho estable, establecida ahora junto al matrimonio como dos instituciones del derecho de familia con el mismo estatus jurídico.

 

Además, recuerda el legislador, en el Código Civil decía que el matrimonio era un contrato, que la razón de ser de este residía en la procreación de hijos y que el domicilio de la mujer era el de su esposo, conceptos -resumió- "de la sociedad del siglo XIX".

 

En el Código de Familia, contrastó, el matrimonio se concibe como una "relación de igualdad absoluta entre el hombre y la mujer, un espacio para la cooperación mutua, la convivencia armónica, en donde ambos tienen los mismos derechos y deberes".

 

Junto a las cuestiones conceptuales, el instrumento contempla igualmente un nuevo procedimiento, esta vez oral, ágil, breve y gratuito, entre otras características, que difiere del anterior: escrito, lento, complicado y engorroso, señala.

 

Pero no solo se trata en opinión de especialistas de una transformación jurídica y procedimental, sino que su carácter revolucionario se refleja especialmente en una nueva visión sobre el denominado núcleo fundamental de la sociedad.

 

"La más grande revolución que trae este código es una nueva visión, una nueva forma de ser familia, vivir y tener relaciones en familia, porque trae la propuesta de una familia democrática", aseguró el parlamentario.

 

Otra forma de ser y vivir

 

"¿Cuál es la familia que hemos heredado por los modelos globales, impuestos por el mercado, transmitidos desde la colonia hasta hoy?", se pregunta López, al afirmar que se trata de uno autoritario, impositivo, donde el poder lo tienen el hombre y las personas adultas.

 

El Código, sin embargo, establece que la familia debe ser un espacio de convivencia armónica y de relaciones de amor.

 

Consta de seis libros, cinco de aspectos conceptuales y uno procedimental, lo cual evidencia que en realidad lo que se busca es un cambio de ser, de vivir en familia: estamos pasando de una autocrática a una democrática, asevera.

 

Además de sostener que en el seno de ese grupo de personas no debe existir violencia, prohíbe el castigo corporal u otra forma de maltrato hacia los más pequeños.

 

Establece, asimismo, un catálogo de garantías para los adultos mayores: no deben ser discriminados en la familia, tienen derecho al empleo, la vivienda, recibir crédito, capacitación, y al trato preferencial en los servicios públicos y privados.

 

No obstante, advierte López, vamos a tener que invertir una o dos generaciones educando sobre estos nuevos conceptos: que la mujer es igual al hombre, que todos somos responsables de la familia, que los adultos mayores no deben ser discriminados.

 

Además de los cambios en diversos ámbitos, el Código, para coadyuvar a dichas transformaciones, crea también nuevas instituciones y fortalece otras ya existentes.

 

La ministra de la Familia, Marcia Ramírez, aseguró recientemente que el espíritu de esta ley radica en la protección, el desarrollo y el fortalecimiento de la familia, "promoviendo vínculos de amor, solidaridad (y) apoyo mutuo".

 

Más allá de los elementos mencionados, en el nuevo marco jurídico se plasma también la esencia de un proyecto que, desde 2007, impulsa la administración de este país, encabezada por el presidente Daniel Ortega.

 

En el Plan Nacional de Desarrollo -añade López- se afirma que la familia y la comunidad son las protagonistas del desarrollo, y en las reformas constitucionales de 2014 dejamos establecido que el principio y el fin de la administración pública es ese grupo de personas.

 

Con todo esto, el Código no solo constituye un cuerpo unificado para regular desde una perspectiva considerada más acertada los asuntos de familia, sino que viene a desarrollar, además de esos preceptos constitucionales, la política pública del Estado nicaragüense.

 

*Corresponsal de Prensa Latina en Nicaragua.

Fuente: Prensa Latina